La vida me jugó una carta que impidió que, en noviembre de 2000, pudiera yo bailar en el teatro este poema precioso, publicado en Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca. De manera que entre mis recuerdos sólo restan sus ensayos en el salón, acumulados en mi alma con dulce pena y mucha nostalgia…
PEQUEÑO VALS VIENÉS
En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados.
Hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del «Te quiero siempre».
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals del «Te quiero siempre».
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.
Poeta en Nueva York

El primer y único borrador de Poeta en Nueva York, compuesto por 96 páginas mecanografiadas y 26 manuscritas, fue entregado por Lorca a su amigo y editor, José Bergamín, poco antes de su muerte, en 1936, con abundantes tachones, añadidos y correcciones. Bergamín se llevó consigo el manuscrito al exilio, primero a Francia y luego a México,
A partir de él realizó la primera edición de 1940, que apareció simultáneamente en México (Ed. Séneca) y Estados Unidos (Ed. Norton, traducido por Rolfe Humphries), aunque con importantes diferencias debidas, al parecer, a ligeras modificaciones introducidas por el editor José Bergamín, quien sin embargo fue muy respetuoso con las indicaciones de su amigo.






Fotografía de Emilio Amero en la que vemos a Lorca caminando pro el Campus de la Universidad de Columbia, Nueva York, en el otoño de 1929, junto a la mexicana María Antonieta Rivas y otros dos amigos, una bailarina india y un pianista de jazz de Hawái. Fuente: Universo Lorca.
La canción «Take this Waltz» de Leonard Cohen es un poema de Federico García Lorca

A finales de 2016, murió el cantautor y poeta canadiense Leonard Cohen. El autor de Aleluya (Hallelujah) compuso la canción Take this Waltz en 1986 para el album Poets in New York, un disco tributo a Federico García Lorca. Y es que el poeta granadino era uno de los favoritos de Leonard Cohen. La letra de la canción es una traducción del poema del propio Lorca titulado Pequeño vals vienés incluido en su libro Poeta en Nueva York, uno de sus poemarios más difíciles por estar inundado de metáforas. El poema original está lleno de música, abundan las repeticiones e incluso tiene un estribillo. Leonard Cohen fue el encargado de ponerle la música perfecta a esta declaración de amor no correspondido. La canción del canadiense fue número uno en España en 1986.
Poeta en Nueva York es un libro de poemas surrealista escrito en esta ciudad entre 1929 y 1930. En ese año, Lorca se enamora de un hombre y le declara su amor. Pequeño vals vienés es un grito de amor desesperado lleno de imágenes surrealistas. Otros cantantes se han atrevido también a versionarlo, después de Cohen. Primero, el cantaor flamenco Enrique Morente y Lagartija Nick en su disco Omega, un hito en la historia del flamenco y un original homenaje a Poeta en Nueva York; después, en una versión más tímida, lo hizo Ana Belén en su disco Lorquiana; y en 2013 fue Silvia Pérez Cruz la encargada de hacer quizás la versión más desgarradora de esta canción con letra de Lorca y música de Cohen. Fuente: hablacultura.com / Fotografía: Revista Rolling Stone
Siempre me deslumbran los ejemplos de interconexión humana, álmica, en ese mágico espacio donde todos somos uno, donde nos intuimos desde el espíritu y nos comprendemos. Entiendo que esa misma empatía llevó a Cohen a la creación de la maravillosa música con que enriqueció al Pequeño Vals Vienés. Y, después de escuchar todas las versiones en español que obtuve gracias a mi computadora, me quedé con la de Silvia Pérez Cruz y Pájaro.
La coloco a continuación y los invito a escuchar este sueño musical, que nos transporta a la amada España flamenca.
Queridos amigos, si sobrevivieron a tanta belleza, los invito a otro encuentro por este medio. Aquí cierro, bastante conmovida, esta semana en conmemoración de la muerte de Federico. ¡Los abrazo!!
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